Establecer y expandir por el mundo entero el Reino de Dios
por medio del discipulado, llevando a todos los miembros de la iglesia a ser el discípulo universal (modelo exacto de Cristo). Preservar, durante los siglos, La Palabra de Dios y toda su ordenanza, cimentados en el fin último: preparar a los santos y llegar a la unidad de la fe. Sostener y levanta generaciones santas, que, por medio del evangelismo efectivo, la enseñanza veraz, el servicio genuino, el amor sincero y la adoración en espíritu, puedan impulsar la obra de Dios y ejercer influencia en el lugar que se encuentren.

